La técnica de la inseminación artificial (IA) es uno de los principales tratamientos de reproducción asistida y tiene altas tasas de éxito, en todo el mundo. En la actualidad, la consideramos un procedimiento seguro y 100 % fiable.

Si conformáis una de las tantas parejas que está buscando un bebé y que se encuentra, leyendo bibliografía especializada y páginas de Internet, tales como iCreaVIda, ya es hora de que rebajéis la ansiedad, este es el lugar donde empezareis a encontrar respuestas!!

Os conviene estar al tanto: os recomendamos la inseminación artificial (IA), principalmente, cuando se detectan causas de infertilidad relacionadas con alteraciones de la calidad y/o cantidad de los espermatozoides, ciertas anomalías en el cuello uterino (causantes de una posible obstrucción) y, en casos específicos, la esterilidad femenina.

Creada en los años setenta, la IA es, en estos tiempos, una (hay más) de las técnicas más populares y efectivas para lograr un embarazo. Entérate de qué trata.

¿En qué consiste la inseminación artificial?

La IA consiste en colocar, en el útero, los espermatozoides, previamente seleccionados a partir de una muestra de semen (ya sea esta de la pareja o proveniente de un banco de semen). Consta de tres fases y cada una de ellas tiene sus características específicas.

Fase 1. Estimulación de los ovarios y control de la ovulación

En los momentos previos a la inseminación artificial, los ovarios de la mujer (cuyas trompas de Falopio deben estar sanas y permeables, es decir, no obstruidas) son estimulados a través de la administración de una medicación especial (hormona folículo estimulante o FSH).

Luego, se procede al control específico y riguroso de la ovulación mediante ecografías y análisis de sangre, de ser necesarios. Cuando el número y tamaño de los folículos es adecuado, se aplica otra hormona (luteoestimulante), que provoca la liberación del óvulo.

A través de esta primera fase, el personal médico a cargo de la técnica será capaz de detectar el momento preciso (el más conveniente) para realizar el tratamiento de IA.

Fase 2. Muestra de semen: captación y mejora de los espermatozoides

El día en cuestión, se entrega la muestra de semen. De este último depende, en mayor medida, el éxito del tratamiento. Por ello, mediante un trabajo exhaustivo de laboratorio, se apartan los espermatozoides con mayor calidad y movilidad del resto de material biológico (plasma seminal y otras células) y se optimiza su calidad, con el fin último de que fecunden el óvulo y se produzca la tan anhelada gestación.

Fase 3. Inseminación artificial propiamente dicha

La IA es un tratamiento que se demora tan solo unos minutos. Es sustancial aclarar que no requiere de anestesia y es un procedimiento indoloro (puede producir, a lo sumo y en función de la mujer, cierta sensibilidad o molestia). Además, es un procedimiento sumamente sencillo. Se lleva a cabo a través de una vía especial (también denominada tubo, catéter o cánula), muy delgada, que permite que los mejores espermatozoides se depositen en el útero (he aquí la clave del éxito de esta técnica). Es importante que esta técnica se realice en una clínica especializada, a manos de personal cualificado y debidamente capacitado para ello.

Por último, hemos de destacar que, pese a que se trata de una de las técnicas de reproducción asistida más utilizadas y efectivas, en caso de que, en un tercer o cuarto intento de IA, no se haya logrado el embarazo tan buscado, debes evaluar la posibilidad de recurrir a otros métodos un tanto más sofisticados y complejos, como la llamada fecundación in vitro (FIV).

Para más información sobre éste y otros tratamientos: llámanos GRATIS al 900900549