Cada día son más las parejas que recurren a técnicas de reproducción asistida, para lograr un embarazo y que este llegue a buen término. Inseminación artificial (IA), fecundación in vitro (FIV) e implantación de óvulos donados son solo algunas de las posibilidades. La alternativa válida para cada caso depende de la historia clínica de la mujer y el varón involucrados (en el mejor de los casos) y será el resultado de una decisión tomada en conjunto, entre el médico tratante y su dupla de pacientes (la pareja que desea tener un hijo). El tema que nos interesa, en este artículo, es la técnica IMSI, también llamada Super ICSI, a la que se suele recurrir en casos de esterilidad masculina y tras varios intentos fallidos de FIV. Pon atención: ¿qué es real y concretamente?

¿De qué se trata la técnica IMSI?

Médicamente, se denomina así a la inyección intracitoplasmática de espermatozoides previamente seleccionados (por sus siglas en inglés: intracytoplasmic morphologically-selected sperm injection). Es una técnica de laboratorio usada en los tratamientos de fecundación in vitro (FIV), mediante la cual los espermatozoides más aptos y morfológicamente saludables se introducen en el óvulo, para facilitar su evolución y lograr el embarazo.

¿Cómo se eligen los mejores espermatozoides? Mediante una minuciosa selección realizada en el laboratorio de fecundación in vitro, a través de un megamicroscopio, unas quince veces más potente que los usados, hasta el momento, en la técnica ICSI (inyección intracitoplásmica de espermatozoides) o de inseminación convencional.

Así, mediante un espermiograma (o semiograma), es decir, el estudio del eyaculado o semen, el personal especializado en laboratorio evalúa la forma interna de los espermatozoides y descarta los anómalos. Se supone que la posibilidad de poder elegir aquellos espermatozoides que se estima que tienen mejor potencial aumentaría las probabilidades de éxito de la implantación embrionaria y eliminaría las posibles causas de aborto o pérdida.

La microinyección se realiza en aquellos ovocitos maduros (se calcula que el 80 % de ellos, aproximadamente).

El proceso que, en concreto, hace posible la microinyección espermática (es decir, del esperma), se realiza mediante un micromanipulador o microinyector, que no es más que un microscopio invertido (de hasta 400 aumentos) con el que se pueden evaluar y discriminar los ovocitos y espermatozoides. Gracias a uno de sus brazos microinyectores, se inmoviliza el ovocito; y, con el brazo restante (el llamado hidráulico), se sujeta el espermatozoide y se encaja en el ovocito, lo que promueve la fecundación.

Más tarde, los ovocitos microinyectados se mantienen bajo determinadas condiciones de laboratorio (en un incubador), lo más parecidas a las naturales o biológicas: con una temperatura estable de 37 ºC y 6 % de CO2.

Tras dos o tres jornadas, se procede a la transferencia de los preembriones a la parte interna del útero.

En qué casos se aplica

Recomendamos la denominada técnica IMSI o Super ICSI en casos en los que se han producido varios intentos fallidos de transferencia embrionaria. En pacientes con teratozoospermia severa (también llamada teratospermia, es una alteración del semen que se da un elevadísimo número de espermatozoides con formas anómalas o extrañas) y tras la advertencia de anomalías en un estudio de fragmentación de ADN espermático. También en casos de esterilidad de causa desconocida de larga data.

Por último, hemos de destacar que la técnica IMSI es una innovadora forma de mejorar la necesaria fecundación. Permite seleccionar los mejores espermatozoides (sin alteraciones ni anomalías), para, luego, realizar la ICSI (intracytoplasmic sperm injection, por sus siglas en inglés).

Para obtener mayor información sobre este y otros tratamientos: clínica especializada i-Crea Viva. Av. Libertad 10 (14006), Córdoba (España).