La prueba diagnóstica de fragmentación del ADN espermático sirve para evaluar la calidad del ADN de los espermatozoides. Si, en la prueba, salen espermatozoides fragmentados en un porcentaje determinado, el resultado será positivo y explicará por qué al paciente le resulta difícil o imposible dejar embarazada a su pareja.

Las pruebas de fragmentación del ADN espermático se usan en clínicas de reproducción asistida y se revelan mediante el semiograma del semen. Son pruebas que se realizan cuando la pareja ha tenido varios embarazos frustrados o la fecundación in vitro u otras técnicas de reproducción asistida, como las que desarrollamos en Córdoba, no han tenido éxito.

Fragmentación espermática y calidad del semen

Contrariamente a lo que puedas creer, la fragmentación del ADN espermático no tiene que ver con la buena o mala calidad del semen que puedas tener. La prueba de ello es que algunos hombres con muestras de semen normales pueden presentar un grado de fragmentación del ADN muy alto y a la inversa: los hombres con semen de baja calidad puede que tengan un grado de fragmentación mínimo.

¿En qué consiste la prueba?

Se irriga tu esperma con un tinte especial. Este tinte solo se adhiere a espermatozoides con cadenas de ADN fragmentadas (dañadas). Los espermatozoides que adquieren un tono naranja serán los dañados. Los espermatozoides que se vean verdes serán los sanos. Una computadora da el porcentaje de espermatozoides naranjas y verdes y, por tanto, el grado de fragmentación espermático. Este porcentaje indica el grado de madurez de los espermatozoides y, por consiguiente, su capacidad para fecundar.

Tanto los hombres fértiles como los infértiles tienen un grado de espermatozoides con ADN fragmentado. Los que tienen menos del 15 % se consideran personas fértiles. Los casos graves de infertilidad tienen un porcentaje de más del 30 %.

¿Qué causa la fragmentación?

La fragmentación es más acusada en los varones, a partir de los 45 años de edad. Aun así, no afecta a todos y depende mucho de la calidad de vida que llevemos. Unas de las causas del ADN espermático son el tabaco y consumo de estupefacientes. También lo causan el cáncer testicular, las infecciones seminales y si durante nuestra vida hemos estado más o menos expuestos a agentes químicos.

Por supuesto que los tratamientos oncológicos, como la radioterapia y quimioterapia, son también agentes causantes del ADN espermático fragmentado, pero, si hay algo que sorprende, es el dato siguiente: exponerse a calores “impropios”, como el de la sauna (un cierto grado de tiempo, a determinada edad y con asiduidad), es también un factor de riesgo para que nuestro ADN espermático se fragmente. Los científicos también alertan de la exposición prolongada al calor en automóviles, por su poder de concentración del calor (conductores: ¡alerta!).

 Tratamiento

¿Existe tratamiento para la fragmentación del ADN espermático? Sí, existe. Pero el mejor tratamiento es la prevención. Al no ser una enfermedad 100 % congénita, llevar una vida de hábitos saludables, no fumar, regenerar las células haciendo deporte y llevar las precauciones adecuadas en ciertos ambientes son hábitos que ayudan mucho o retardan la fragmentación. El tratamiento directo se basa en los antioxidantes orales a lo largo de tres meses. La esperanza es una reducción del 20 %.

En los casos muy agudos, en los que podemos rebajar el porcentaje, se extrae el espermatozoide directamente del testículo mediante una biopsia y se inherta en el óvulo mediante le técnica de microinyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI). La ventaja de esta técnica consiste en que solo vamos a necesitar un espermatozoide para un óvulo y el espermatozoide es minuciosamente seleccionado como el mejor para conseguir la fecundación con éxito.