La fecundación in vitro (FIV) es uno de los tratamientos de reproducción asistida que pueden acercarte a la paternidad. En iCreaVIda podrás encontrar esta posibilidad que, a continuación, te explicamos al detalle.

¿En qué consiste el tratamiento?

La fecundación in vitro consta de cinco pasos.

El primero se basa en la inducción de la ovulación, que tiene como finalidad controlarla y reclutar varios folículos, más que en el ciclo menstrual normal de la futura mamá. Para alcanzar el número adecuado de embriones y tener más posibilidades de quedar embarazada, se induce dicha ovulación, en un proceso que dura, aproximadamente, diez días. La inducción de la ovulación se realiza suministrando hormonas que permiten el crecimiento de más óvulos en el cuerpo. Obviamente, durante dicho primer paso, el control es total: se hacen analíticas y ecografías, y además, en iCreaVida cuenta con nuestra GARANTÍA EMBRIONARIA.

El segundo paso hacia la concepción con la FIV consiste en captar los óvulos producidos. Nuestros especialistas saben cuándo el tamaño de los folículos ha alcanzado la medida ideal. Se administra, unas 36 horas antes del procedimiento, una hormona que ayuda a producir los óvulos y, a continuación, estos son captados. El proceso se lleva a cabo en un quirófano y no se alarga por más de dos horas. El paciente estará siempre bajo sedación, de manera que no siente ningún malestar. El ginecólogo se encargará de recoger el fluido de la vagina, donde se encuentran los folículos (dentro de este están los óvulos). Luego, los colocará en un incubador, para que empiecen a crecer.

El tercer paso tiene como objetivo fertilizar con la muestra de esperma los óvulos previamente recogidos. Esta fase se realiza en una placa y se dejan en el incubador los óvulos, en condiciones similares a las del interior del cuerpo de una mujer. Es lo que se llama la fecundación in vitro. El proceso se observa por el microscopio y, tras unas veinte horas, podemos saber si el proceso fue exitoso.

El cuarto paso se produce cuando, efectivamente, los embriones han sido fecundados. Se eligen en el laboratorio los de mejor calidad y se avanza hacia el último paso: la transferencia de embriones al cuerpo de la futura madre.

Se transfieren uno, dos o tres embriones, según acuerden el ginecólogo y los pacientes. Este proceso no dura más de media hora: se introducen los embriones en la cavidad uterina y se espera la implantación que luego da lugar a un embarazo.

Cabe mencionar que, tras realizar la FIV y antes de transferir los embriones al útero, es decir, entre el cuarto y quinto paso, conviene estudiar el material genético del embrión a transferir, a fin de detectar las posibles alteraciones genéticas. El estudio mencionado se llama Diagnóstico Genético Preimplantacional (DGP) y se realiza cuando los embriones están en fase de seis a ocho células, es decir, al tercer día de su desarrollo o quinto, cuando alcanzan el estadio de blastocisto. Esto permite a los próximos padres saber si existe algún antecedente de enfermedades genéticas o cromosómicas en el interior de la familia.

El DGP también se puede realizar antes de que se forme el embrión, es decir, con los óvulos. El procedimiento consiste en una biopsia al óvulo maduro. Puedes disponer de los resultados en dos días y te permite tener una absoluta tranquilidad de que los embriones a implantar, en el futuro, en el útero, provienen de óvulos completamente sanos.