Existen diversas causas por las cuales muchas parejas pueden ver retrasado su deseo de tener un bebé. Cuando la pareja está decidida a dar paso a la maternidad y lleva un tiempo intentando, sin éxito, el embarazo, conviene acudir a un médico especialista, con el objetivo de que someta tanto al hombre como a la mujer a pruebas de fertilidad y compruebe el estado de sus órganos sexuales y su salud (en general). En el caso del varón, hay diversos factores que pueden impedir el embarazo. Uno de ellos es la escasez de esperma o baja calidad. Una causa evidente que imposibilita la fecundación es la impotencia masculina. Menos conocida, aunque mucho más común de lo que pensarás, es la eyaculación retrógrada. En estos casos, la inseminación artificial es la solución. En primer lugar, se somete al hombre a un semiograma. Una vez conocida la calidad del semen, procedemos a la fecundación in vitro u otra de las técnicas de reproducción asistida que trabajamos en nuestras clínicas de Córdoba.

¿Qué es la eyaculación retrógrada?

Primeramente, te aclararemos que la eyaculación retrógrada no es ninguna enfermedad. Se trata, simplemente, de una alteración orgánica y fisiológica, aunque, eso sí, con una importante consecuencia: impide la fertilidad. Más allá de eso, tampoco resulta grave para tu salud. Además, la eyaculación retrógrada no determina una mala calidad del semen ni problemas de movilidad en el esperma. Lo que sucede es que el semen, en lugar de salir por el pene, se queda a medio camino, es decir, retrocede y se va hacia la vejiga. Los síntomas más evidentes son la ausencia de eyaculación, pese a obtener una excitación máxima durante la penetración, o una eyaculación muy escasa. También es común que, tras la relación sexual, la orina sea turbia, ya que contiene semen.

Esta condición se produce porque el esfínter de la vejiga no se cierra y da impulso al semen, para llegar hasta la base del pene. Las causas pueden ser la toma de medicamentos, enfermedades como la diabetes o determinadas cirugías.

Prueba diagnóstica previa a la reproducción asistida: el semiograma

El semiograma evalúa la cantidad de semen y movilidad, morfología y vitalidad de los espermatozoides. Si vas a someterte a esta prueba, tendrás que estar en abstinencia de cuatro a seis días.

Si el semen es de calidad y apto para la reproducción, tan solo has de solucionar el problema de la eyaculación retrógrada. La solución dependerá de la causa. Si te sucede por medicamentos que estás tomando, habrás de cambiar la medicación. Si se debe a la diabetes, tendrás que recibir el tratamiento adecuado a la enfermedad. Si ha sido originada por una cirugía o no puede solucionarse, entonces, entrarán en juego las técnicas de reproducción asistida.

Puesto que, en estos casos, el semen se va por la vejiga, los especialistas se encargarán de, a través de una muestra de orina, extraer el semen, limpiarlo y prepararlo para la fecundación in vitro del óvulo.

De esta forma, el sueño de ser padres será una realidad para tu pareja y para ti, si decides ponerte en las mejores manos de los especialistas en técnicas de reproducción asistida de nuestras clínicas de Córdoba. Recuerda que, una vez habéis decidido tener un bebé, ambos miembros de la pareja tenéis que someteros a una revisión médica. Así, evitamos perder un tiempo valioso intentando la gestación, un fallo que, a menudo, cometen muchas personas que ven reducidas sus opciones de ser padres por tardar demasiado tiempo en acudir al médico.

Tener un bebé es un proyecto de vida. Por eso, ponerse en manos de profesionales no es un capricho, sino una necesidad.