Intentáis, desde hace tiempo, quedaros embarazados, pero el ansiado positivo no llega. Ahora, os habéis puesto en manos de la fecundación in vitro (FIV), en Córdoba, y las dudas del proceso de concepción os abordan, como es natural. Para parejas con dificultades o mujeres solteras, la FIV representa el método más afectivo para culminar vuestro proyecto de bebe y sentirlo, desde el primero minuto, dentro de vuestro vientre.

Antes de transferir al útero materno el óvulo fecundado, los expertos encargados de iniciar la vida embrionaria realizan el denominado “Diagnóstico Genético Preimplantacional” (DGP), que representa la primera garantía de que todo irá bien, durante los meses de embarazo, y no tendréis que interrumpirlo por la aparición de enfermedades monogenéticas inesperadas.

¿En qué consiste el DGP?

Una vez se ha iniciado la fecundación ovular embrionaria, los especialistas necesitan descartar que sus genes no portan enfermedades que pudieran desarrollarse durante el embarazo. Por ello, toman muestras del ADN del embrión, normalmente, en los seis primeros días de su concepción, para obtener datos de la división meiótica, las células blastoméricas y el ecotoblasto. Se trata de desechar la posibilidad de que algún gen del ADN de la cadena embrionaria (23 aporta el padre y 23 aporta la madre) haya heredado alguna mutación que perjudique su correcto desarrollo.

El Diagnóstico Genético Preimplantacional es, por tanto, la primera prueba de aptitud embrionaria y conduce al desecho de aquellos óvulos fecundados que no muestran la calidad necesaria para garantizar un embarazo, a priori, sin sobresaltos.

¿Cómo se resuelve, actualmente?

El DGP se lleva a cabo a través de una biopsia al óvulo contenedor del embrión y se recoge una muestra de su tejido, para analizar su ADN. Según pasan los días, la biopsia se enriquece con más datos acerca de su capacidad y calidad reproductivas y, como se indica, las alteraciones que puedan existir en cada uno de los genes que lo conforman.

Para obtener el material genético, el DGP utiliza la biopsia de cuerpo polar, blastómero o tejido extraembrionario. Además, descubrirá la existencia de alteraciones cromosómicas. Las técnicas de la Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR) e Hibridación Fluorescente In Situ (FISH) son las usadas para el análisis del ADN.

¿Qué dudas plantea?

El DGP se lleva a cabo justo antes de realizar la transferencia del óvulo fecundado a la futura mamá. Ponerse en las manos de una clínica de FIV resulta, sin duda, una experiencia muy enriquecedora y la ocasión perfecta para conocer al detalle los pasos con los que darás o daréis vida a vuestro próximo miembro de la familia. Sin embargo, tanto vosotros, como pareja; o vosotras, como madres solteras, soléis caer en un mar de dudas.

¿Heredará esta o aquella enfermedad familiar? ¿El embrión sufre al realizarle el DGP? ¿Existe máxima certeza de que el embrión está perfectamente sano?

Estas son solo algunas preguntas que os plantearéis en el proceso previo al desarrollo de vuestro embarazo. El DGP despeja todas las dudas de que el embrión herede cualquier suerte de enfermedad monogénética, en el instante de la transferencia, pero no impide que aparezcan y se desarrollen por primera vez, en la descendencia, tras haber practicado la prueba, aunque la probabilidad sea remota.

Al no haber desarrollado el embrión el sistema nervioso, responsable de sentir dolor físico, no se podría asegurar científicamente que el futuro bebé esté sufriendo, en el momento de realizar el DGP.

El DGP es, además, la mejor manera de conocer si las características de vuestro futuro bebé se adaptarán, como donante, a las de otro/a hijo/a que lo necesite (hermano/a donante). Sirve también para elegir las características de vuestro futuro bebé (reprogenética).

Ahora solo queda que os decidáis. ¡Mucho éxito!