Cultivo hasta blastocisto, ¿para qué se utiliza?

Nuria Zopeque García.- Bióloga especialista en reproducción

El blastocisto es un estado embrionario avanzado (entre cinco y seis días después de la fecundación) en el que el embrión ha comenzado la diferenciación celular. El desarrollo y optimización de los medios de cultivo comercializados permiten hoy en día el desarrollo hasta el estadio de blastocisto de forma cómoda y segura.

A pesar de que la transferencia en estadios tempranos (día dos o día tres de cultivo) continúa siendo la práctica habitual en muchos laboratorios de FIV, existen dos argumentos esenciales que explican por qué el cultivo hasta el estadio de blastocisto aporta ventajas:

Mejor sincronización embrio-endometrial

En condiciones naturales, los embriones permanecen en la trompa de Falopio hasta el estadio de mórula (16 células compactadas). Esto corresponde como mínimo al cuarto día de cultivo in vitro (D+4) y por tanto llegan a la cavidad uterina en torno al quinto día de desarrollo, produciéndose la implantación el día cinco (D+5) o el día seis (D+6) de desarrollo embrionario.

 Cuando transferimos un embrión en día dos o tres (D+2 o D+3) de desarrollo, no es una condición fisiológica. El embrión llega prematuramente y deberá esperar tres o cuatro días para la implantación.

Mejora de la calidad embrionaria

La transferencia embrionaria se puede realizar, desde el D+2 hasta el D+6 de desarrollo embrionario y el día elegido dependerá fundamentalmente de la metodología utilizada en la selección de los embriones para la transferencia. Si transferimos en día 5 nos permitirá elegir los embriones con mejor calidad, aquellos que han sido capaces de llegar hasta este estadio.

Inconvenientes

Por regla general, más de la mitad de los embriones en cultivo en el laboratorio no llegan a alcanzar el estado de blastocisto, y se bloquean antes del día +5 o +6. Esta cifra se incrementa si la calidad de los ovocitos no es buena, o existe un factor masculino severo. Por eso, es necesario partir de 5 o 6 ovocitos de buena calidad para poder conseguir al menos un blastocisto. Esto es porque los embriones necesitan para su crecimiento y desarrollo óptimo, unas condiciones de cultivo que se dan en el tracto reproductivo femenino, y que intentamos imitar en el laboratorio.
Por eso, la transferencia de blastocistos ofrece más posibilidades de embarazo, pero tiene la desventaja de que no todos los embriones de un ciclo de Fecundación in vitro llegan a este estadio, ya que sólo lo hacen los mejores.

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